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sábado, 2 de abril de 2011

EL Equilibrio Acido-Alcalino



   

El equilibrio ácido-alcalino es esencial para la vida.

Respeta la ley de polaridad, según la cual todo es dual, todo tiene dos polos. Todo par de opuestos son los extremos de lo mismo, el equilibrio se encuentra en el centro. Los opuestos son idénticos en naturaleza pero diferentes en grado, se pueden cambiar, transmutar y conciliarse .

El pH es la unidad de medida que indica el grado de acidez o alcalinidad en una escala que va de 0 a 14.
El equilibrio entre el ácido y el alcalino está indicado por el pH neutro, con el número 7.
El pH alcalino (o base) es de 7 a 14, a mayor alcalinidad, o a menor acidez, más alto será el pH.
Ácidos y alcalinos poseen características opuestas, reaccionan entre sí tendiendo a neutralizarse.



El equilibrio ácido-alcalino es un factor importante para la salud. El aumento de acidez es la acidosis y el de alcalinidad es la alcalosis, las desviaciones de los parámetros normales inciden en la salud. También es importante señalar que el organismo tiene un sistema de protección frente a los aumentos de acidez denominado, sistema tampón, que tiende a equilibrar el pH orgánico.

Los desequilibrios del pH se deben a diferentes motivos:

• Hábitos alimentarios que determinan una dieta con exceso de ácidos y déficit de alimentos alcalinos frente a los ácidos.


• Inadecuada transformación y neutralización de los ácidos debido a carencias en el organismo de substancias neutralizantes, sales, y oligoelementos necesarios para las adecuadas reacciones . enzimáticos del organismo.


• Produce acidosis: la fatiga, el exceso de actividad física y tensión muscular .


• La sub-oxigenación de los tejidos dificultan la eliminación de los ácidos. Las posibles .
causas son: el sedentarismo, aire contaminado, mala respiración por motivos funcionales o por enfermedad.


• Problemas digestivos y dificultades en el funcionamiento de los riñones, hígado y páncreas.


• Procesos infecciosos .


• Factores hereditarios y genéticos.

Para un sano metabolismo celular, es preciso que junto al oxígeno, la sangre tenga un constante flujo de sustancias de naturaleza alcalina, con el fin de neutralizar los ácidos. En caso de necesidad -sea por exceso de ácidos o por carencias nutricionales de alcalinos- debe recurrir a la reserva alcalina de huesos, dientes, tejidos y humores con el objetivo de restablecer el vital equilibrio ácido-básico.

El excedente de ácidos en el cuerpo se puede presentar:

• Agresión por ácido: Los ácidos provocan inflamaciones al irritar los tejidos. Por ejemplo, se observa en la piel reseca, enrojecida, sensible, también de forma general autointoxicación progresiva del organismo.


• Desmineralización: Ante una agresión de ácidos, el organismo obtiene de los tejidos los elementos minerales indispensables para su protección. Si esto es repetitivo se puede llegar a una desmineralización del cuerpo.


• Formación de depósitos: El exceso de mineral obtenido de los tejidos del cuerpo sobrecarga órganos y puede originar formación de depósitos, esto puede estimular la formación de cálculos (biliares, urinarios o salivares) o el endurecimiento patológico de los órganos, por ej. articulaciones, sordera.

Por debajo de 5,5 se puede producir precipitación de ácido úrico que puede producir cálculos.
Estos fenómenos también pueden producirse por exceso de alcalinidad, generados por otras sales como los fosfatos.


• Disminución de las defensas orgánicas: El sistema inmunitario se debilitan por la agresión de los ácidos y la desmineralización, los órganos mas afectados por la acidosis presentan infecciones de repetición y persistentes .

En los alimentos hay ácidos beneficiosos y otros perjudiciales.

Ácidos beneficiosos son los frutales: cítrico, málico, tartárico, fumárico, etc.

Estos ácidos orgánicos, una vez metabolizados en el organismo se combinan con minerales como el sodio, calcio, potasio y dan lugar a sales minerales, carbonatos y citratos, elementos que tienen la capacidad de fluidificar y alcalinizar la sangre, o bien se oxidan en la sangre y son eliminados del organismo como anhídrido carbónico, activando la ventilación pulmonar.
Por ej. el efecto del limón, cuyo jugo es ácido es utilizado para la acidez de estómago.

Ácidos no tan beneficiosos para el organismo: oxálico, el benzoico, el tánico y sobre todo el úrico, el láctico y el butírico.

El oxálico está presente en acelgas, espinacas, cacao y remolacha, además de su acción acidificante, disminuye la absorción de calcio y daña los riñones.

El ácido benzoico, presente en las ciruelas, está contraindicado en gota y reumatismo.

El tánico, se encuentra en café, té negro, vino tinto, fruta verde o poco madura, precipita la pepsina clorhídrica y bloquea o limitar la digestión de las proteínas, está asociado con algunos tipos de cáncer.

Se recomienda usar con moderación las verduras antes mencionadas.

Ácidos presentes en las carnes: úrico, láctico y purinas. La desintegración de células animales -del propio cuerpo o de alimentos animales- dejan un residuo tóxico y ácido. Este residuo, además de consumir bases para poder ser neutralizados en la sangre, deben ser eliminados del organismo.

El buen funcionamiento de los órganos de eliminación (principalmente riñones y piel), hacen que el ácido úrico sea eliminado satisfactoriamente.

Al acentuarse los efectos nocivos de la acidificación en el organismo, los órganos de eliminación pueden perder eficiencia y el ácido úrico y otros residuos metabólicos de naturaleza ácida, al no poder ser eliminados eficazmente del organismo, entonces son retenidos por el tejido conjuntivo, así como en los huesos y cartílagos del cuerpo, con el objetivo de retirarlos del flujo sanguíneo y poderlos eliminar más adelante. Esto da origen a dolencias como: artritis, artrosis, reumatismo, enfermedades del corazón, de los nervios, ciática, alergias, eccemas, herpes, urticaria, asma, nefritis, hepatitis, cálculos, arteriosclerosis, etc.

Según la Dra. Kousmine existen razones nutricionales, derivadas de la forma actual de alimentación, que originan principalmente un exceso de acidez que perjudica al organismo.

Una alimentación pobre en bases o alcalinos dificulta el normal proceso de combustión en los tejidos celulares, originando la formación de residuos de naturaleza ácida, muchos de los cuales no pueden ser eliminados por la orina.

Es importante comprender que una dieta que excluya la carne, también puede resultar acidificante si se consumen en exceso: huevos, quesos, legumbres, oleaginosas, cereales refinados, café, té, chocolate y azúcar blanca.

Es necesario aportar una alimentación rica en alimentos alcalinos y/o disminuir el contenido proteico, posibilitando la eliminación de los desechos, depurando así el organismo.

CONSECUENCIAS DE UN EXCESO DE ACIDEZ*

1-ESTADO PSÍQUICO
Tristeza, hiper-emotividad, tendencia a la depresión, nerviosismo, irritabilidad.

2-CABEZA
Dolores de cabeza, conjuntivitis, palidez.

3-BOCA
Saliva ácida, encías inflamadas y sensibles, alta irritación de las amígdalas y faringitis que conduce infecciones repetitivas de las mucosas.

4-DIENTES
Caries y dientes agrietados o frágiles.
Sensibilidad de los dientes al contacto con alimentos fríos, calientes o ácidos.

5-ESTÓMAGO
Acidez estomacal, eructos ácidos, espasmos, dolores estomacales, gastritis y hasta úlceras.

6-INTESTINOS
Ardor en el recto, predisposición a las inflamaciones intestinales y decoloramiento de las haces por agotamiento.

7-RIÑONES-VESÍCULA
Orina ácida, irritación y ardor en la vejiga y uretra. Cálculos renales y de la vejiga .

8-VÍAS RESPIRATORIAS
Sensibilidad de las vías respiratorias al frío, frecuentes resfriados, bronquitis, sinusitis, anginas, hipertrofia de las amígdalas, tendencia a las alergias, tos y garganta áspera por irritación de ésta.

9-PIEL
Sudor ácido, piel seca e irritaciones.
Grietas entre los dedos y alrededor de las uñas, micosis, granos, eczemas diversos.

10-UÑAS
Las uñas se adelgazan, se parten y se quiebran con facilidad.
Estrías y manchas blancas.

11-MÚSCULOS
Calambres y espasmos, tendencia a la tetania, al lumbago y tortícolis.

12-SISTEMA ÓSEO Y ARTICULAR
Desmineralización de los huesos: osteoporosis, osteomalacia y raquitismo.
Fracturas y lentitud en su consolidación. Crujido de las articulaciones, bloqueo de las vértebras, reumatismo, artrosis, artritis, ciáticas y hernia discal.
Dolores articulares migratorios.

13-SISTEMA CIRCULATORIO
Hipotensión, mala circulación, extrema sensibilidad al frío. Tendencia a la anemia y a las hemorragias. Sabañones.

14-GLÁNDULAS ENDOCRINAS
Agotamiento e hipofuncionamiento de las glándulas en general, excepto la tiroides, que tiene tendencia acelerarse.

15-ÓRGANOS GENITALES
Inflamación de las vías genitales por los ácidos. Se favorecen de infecciones.

16-SISTEMA NERVIOSO
Sensibilidad desmesurada al dolor en general, insomnio.


TABLA DE ALIMENTOS*

A: No contienen necesariamente substancias ácidas, pero las producen en sus transformaciones digestivas. Entre estas se clasifican en:
*: Poco acidificantes, tendientes a la neutralidad.
**: Altamente acidificantes.
B: Producen en la digestión substancias alcalinas.

FRUTAS: Las frutas y los jugos de frutas naturales son por lo general alcalinizantes.
• Frutas ácidas:
A: Naranja*.
B: Arándanos, granada, grosella, limón, mandarina, nectarina, piña, pomelo.
• Frutas poco ácidas:
A: Albaricoque*, ciruela.
B: Cereza, frambuesa, fresa, mango, manzana, melocotón, mora, papaya, pera, tomate, uva.
• Frutas neutras:
A: -
B: Aceituna, aguacate, melón, sandía.
• Frutas desecadas:
A: Ciruela pasa, orejón*.
B: Higo seco, manzana seca, uva pasa.
• Frutos secos:
A: Avellana, cacahuete, nuez*, pistacho.
B: Almendra, castaña, leche de almendras, nuez del Brasil, sésamo.
• Frutas dulces:
A: -
B: Dátil, higo, Manzana, Plátano Uva.


VERDURAS:

Los vegetales frescos son alcalinos, mientras que los secos acidificantes, pero hay excepciones.
• Legumbres:
A: Algarroba, alubia seca, guisante*, guisante seco, haba, judía verde*, judía blanca, lenteja
B: Soja.
• Hortalizas:
A: Alcachofa, col de Bruselas, puerro.
B: Ajo, apio, berenjena, berza, brécol, calabacín, calabaza, cebolla, cebolleta, chirivía, colinabo, endibia, escarola, espinaca, lechuga, nabo, patata, pepinillo, pepino, pimiento, rábano, remolacha, repollo, tupinambo (batata), zanahoria.
• Más verduras:
A: Acedera, espárrago, ruibarbo.
B: Achicoria, algas, berro, canónigo, cardo, champiñón, col, coliflor, diente de león, orégano, perejil, romero, salsifí, tomillo.


• Careales y derivados: Los cereales integrales y derivados son ligeramente acidificantes, tendientes al equilibrio.
A: Arroz integral, avena, centeno, fécula, germen de trigo, harina integral, harina refinada**, maíz, mijo*, pan blanco**, pan integral, pasta, patata elaborada, polenta, sémola**, trigo integral.
B: Cebada integral.



Poco elaborada (poca grasa) tiende a la alcalinidad, a medida que va siendo más elaborada (más grasa), va tendiendo a la acidificación.
• Leches:
A: Leche descremada de vaca.
B: Leche humana, leche entera de vaca.
• Derivados:
A: Crema de leche, mantequilla*, queso de cabra, quesos curados y fermentados (queso emmental, gruyère)
B: Cuajada, leche condensada y en polvo no azucarada, queso blanco, requesón, yogur.



PROTEÍNA ANIMAL: Acidificante.

• Huevo: Tomar un huevo entero tiene una acción acidificante.
A: Clara.
B: Yema.
• Carne:
A: Ave, carnes rojas, charcutería, marisco, pescado.
B: -

OTROS ALIMENTOS:

A: Aceites y grasas refinadas y saturadas**, azúcar blanco**, azúcar moreno*, bebidas alcohólicas**, cacao, café**, chocolate**, condimentos, helados cremosos, algunos medicamentos (como aspirina®, morfina, AINES o jarabes en general), miel, pastelería** té**.
B: Agua mineral alcalina
*/www.farmaciaserra.com/Revista/Articulo_Pr.asp?
i=6s4df6a4115&Cl=3009&M=3#vol


Hierbas alcalinizantes: el diente de león, la bardana, la ortiga y el té verde.

Hierbas de efecto depurativo: mil hombres, el palo azul o la zarzaparrilla.

Minerales acidificantes o alcalinizantes: son acidificantes los alimentos que poseen un alto contenido de azufre, fósforo y cloro y son alcalinizantes aquellos que contienen buena dosis de: calcio, magnesio, sodio y potasio.
Preparación de las comidas y el equilibrio ácido-base: Se ha comprobado que un 40-60% de los elementos minerales y un 95% de las vitaminas y alcalinos se pierden en el agua de cocción de las verduras, esto hace que el alto contenido de sustancias alcalinas que poseen las verduras útil para el equilibrio sanguíneo, se pierde, e incluso en verduras como la acelga y las espinacas llegan a presentar naturaleza ácida cuando se tira el agua de cocción,

Las verduras cocidas al vapor y los caldos tienen un alto valor terapéutico y equilibrante por conservar todo el contenido alcalino de las verduras.

El Dr. Berg determinó que las verduras silvestres poseen mayor cantidad de sales alcalinas que las de cultivo. Esto ha sido confirmado por estudios franceses y alemanes, que demuestran una disminución de estos valores (y de otros nutrientes importantes), inversamente proporcional al uso de abonos químicos. También se ha probado experimentalmente que la fruta madurada artificialmente deja de comportarse como alcalinizante en el organismo.

ALCALINIZAR ALIMENTOS*

El Dr Samuel Sack hizo un aporte interesante al tema del equilibrio ácido-básico, desarrollando una técnica de remojo de alimentos ácidos en soluciones alcalinas como caldo de repollo blanco o agua bicarbonatada.
Caldo de repollo blanco (CR) Se hierve una hoja de repollo blanco o verde claro, nunca colorado, en un litro de agua (CR)

Agua Bicarbonatada (AB) diluir media cucharadita de bicarbonato de sodio en un litro de agua.
Nunca usar recipientes de aluminio.

El sistema del Dr Sack, se basa en las propiedades alcalinizantes y neutralizantes de ácidos comprobadas en el repollo blanco crudo y en el agua de su cocción. Al hervir, esta hortaliza libera álcalis que pasan al agua y el proceso de neutralización de los alimentos sumergidos en ella se realiza en forma directa.


El remojo de los alimentos en caldo de repollo:

• no altera la calidad ni el sabor,
• facilita la asimilación y transformación en el organismo,
• influye positivamente en el equilibrio ácido-básico.
• es muy útil para realizar la transición de una dieta "normal" a una dieta “alcalinizante”.

Infusiones: Utilizar en su confección CR en lugar de agua.
Leche: Hervir 15' con una hoja de repollo blanco.
Manteca: Remojar el pan de manteca troceado durante 72 horas en CR o AB, cambiando el líquido cada 24 hs.
Ricota: Remojar en CR o AB durante una hora.
Quesos duros: Remojar tajadas de 4 cm en CR o AB durante 6 horas.
Dulce de batata: Remojar tajadas de 4 cm en CR durante 3 horas.
Dulce de membrillo: Hervir 15' en CR.
Frutas desecadas y aceitunas: Remojar 6 horas en CR o AB.
Semillas: Remojar sin cáscara 6 horas en CR o AB.
Chocolate: Remojar de 1 a 6 horas según el espesor.
Legumbres secas: Remojar 6 horas en CR o AB, enjuagar y cocinar en agua natural.
Verduras: En caso de acelga o espinaca, cocinar en CR ó en agua con una hoja de repollo, ó remojar 3 horas en AB y cocinar en agua natural.
Papas o batata: Cocinar en CR ó agua con una hoja de repollo. Para freír, remojar una hora en CR o AB. Para el horno, remojar 3 horas en CR o AB.
Cereales y pastas: Cocinar en CR.
Huevos: Remojar con cáscara una hora en CR o AB.
Aceites refinados: Colocar una cucharadita de bicarbonato de sodio en la botella, agitar bien y dejar luego 24 horas en reposo. El bicarbonato neutraliza los vestigios de ácidos y solventes utilizados en la industrialización, formándose en el fondo de la botella un sedimento (la reacción del bicarbonato sobre los ácidos) que no debe ser utilizada

El Dr Sack sugería usar agua de repollo o incorporar una hojita de repollo en la preparación de salsas, cocción de pastas, huevos, legumbres y verduras (sobre todo acelga, espinaca y remolacha), así como en el remojo de legumbres, frutas secas y carnes. También recomendaba agregar apenas una hojita de repollo crudo a las ensaladas (en exceso produce gases), y desaconsejaba el consumo del repollo hervido.

*www.prama.com.ar/TPropios/Alcalinidad.htm


El Dr. Ragnar Berg, médico sueco, pionero en la investigación de la alimentación alcalinizante- sugería que un 85% de la dieta debe estar compuesta de elementos ricos en bases, de los cuales una proporción debe estar en estado crudo y sólo un 15% debería estar reservado a los alimentos acidificantes. Berg sostenía que la mejor terapia era la de jugos frescos de frutas y verduras.

• Comenzar a mejorar la calidad de la nutrición es comenzar a mejorar la calidad de vida. Ser conscientes de qué y cómo comemos.
• Prestar atención al equilibrio ácido-básico del organismo permite eliminar una gran cantidad de síntomas, muchos de los cuales a veces se los considera normales por hábito.
• Conocer los alimentos acidificantes y alcalinizantes, para comenzar a modificar la ingesta diaria. El cambio debe ser gradual, inicialmente dos partes de alcalinizantes por cada parte de acidificantes, hasta llegar al equilibrio 4 a 1, hasta lograr el hábito de consumir los alimentos en equilibrio ácido-alcalino.
• Adecuar la alimentación a la realidad orgánica, social, laboral y a la época del año .
• El exceso de alimento causa acidificación, es necesario nutrir el cuerpo con moderación para saciar las necesidades básicas.
• Consumir frutas (de estación y bien maduras) y verduras (crudas, cocinadas al vapor o consumidas en el agua de cocción). Preferentemente consumir frutas y verduras de cultivo natural y productos orgánicos.
• Incorporar cereales menos acidificantes (arroz integral yamaní, trigo sarraceno, maíz) o alcalinizantes (mijo o cebada) y legumbres ( porotos, lentejas, arvejas, garbanzos, soja, arveja) previamente remojadas con un trozo de alga kombu o una hoja de repollo blanco o laurel.
• Preferir las frutas secas: almendras, dátiles, pasas de uva y castañas.
• Endulzar con miel de arroz o de cebada, miel de abejas
• El jugo de limón es un producto empleado, para alcalinizar el organismo. Se puede añadir a un caldo vegetal de cebolla y apio, resultando una combinación desintoxicante y alcalinizante que se toma antes de comer y cenar.
• El ayuno bebiendo jugos de frutas (aporte exclusivo de bases o alcalinos), facilita el proceso de purificación de residuos ácidos y permite sentir sensación de alivio en el organismo.


La macrobiótica considera YANG al elemento alcalino y YIN al elemento ácido, para conservar la buena salud debe mantenerse el equilibrio yin-yang, ó ácido-base.

Algunos alimentos alcalinizantes en la dieta macrobiótica son: miso (pasta de soja fermentada), el sésamo, la raíz de bardana, las algas, el poroto aduki (protege la función renal), el té de banchá, la raíz de loto, y las ciruelas umeboshi .

Algunos alimentos ordenados según el criterio macrobiótico en cuento al valor decreciente del elemento Yang ( de más alcalino a menos alcalino) .

Cereales: trigo sarraceno, mijo, centeno, trigo integral, arroz yamaní, cebada, maíz.

Frutas: manzana, frutilla, castaña, cereza, aceituna, durazno, avellana, maní, almendra, pera, melón, dátil, higo, banana, cítricos, piña.


Verduras: diente de león, ortiga, zanahoria, coliflor, zapallo, perejil, cebolla, nabo, achicoria, lechuga, repollo, remolacha, lenteja, guisante, ajo, hongo, pepino, espinaca, espárrago, tomate, arveja

Productos lácteos: queso de cabra, edad, cheddar, leche, manteca, crema, yogurt.

Aceites: de sésamo, de maíz, girasol, oliva, soja.
Bebidas: té ginseng, ban-cha, zumo de frutas .

viernes, 11 de marzo de 2011

EL PUEBLO DE LA LARGA JUVENTUD

Al norte de la India, formando parte geográfica del Pakistán, en las estribaciones de los montes Himalaya, en una especie de esquina donde convergen los límites del Antiguo Afganistán, la antigua Unión Soviética y China, se encuentra el legendario país Hunza. Su topografía es imponente y difícil: escarpadas montañas cubiertas de nieve aun en el verano; desfiladeros en medio de precipicios de miles de metros; torrentes alimentados por los glaciares más grandes del mundo, después de los de las zonas polares. En medio de aquel paisaje imponente e inhóspito vive un pueblo de poco más de treinta mil ciudadanos libres, saludables, alegres, amistosos y longevos. Allí han estado, prácticamente aislados del mundo, durante más de dos mil años. Se afirma que los ejércitos de Alejandro el Grande perdidos en la montaña, encontraron refugio en el país Hunda; se casaron con mujeres del lugar y forjaron una nueva raza. Los hunza son de piel más clara que la de todos sus vecinos. 

El médico inglés Sir Robert McCarrison, ex director del Consejo de Nutrición de la India (cuando ese país era aun una colonia británica), fue el primero en hacer un estudio serio del país Hunza. Después de tres años de vivir entre ese pueblo, dijo que no pudo observar un solo caso de cáncer, de ulcera gástrica, de apendicitis y de otras enfermedades características del mundo occidental. Las epidemias que asolaban a los países vecinos no afectaban a la gente del valle Hunza, lo cual no se debía a cuestión del clima, porque en los países cercanos de clima similar, abundaban las enfermedades. Tampoco se debía a la raza o a la herencia genética porque los hunzas que emigraban a otros lugares y cambiaban su alimentación adquirían después de un tiempo las mismas enfermedades occidentales. 

McCarrison se trasladó a vivir durante 10 años al valle hunza, para estudiar e investigar directamente y de primera mano, la razón de su extraordinaria salud física y mental. Con sus investigaciones dedujo que entre la verdadera salud humana y lo que en el mundo moderno consideramos como salud, existe una gran diferencia, con múltiples estados intermedios. Dice la doctora Kousmine y agrega: “si la salud de los hunzas representa la norma para el género humano, lo que llamamos de esa manera, no corresponde a la salud verdadera. Lo que consideramos usualmente como salud, es solo un promedio de quienes no se consideran enfermos, un dato estadístico, o un estado variable en constante descenso en la actualidad. 

Tras un estudio exhaustivo de todos los factores y variables capaces de influir en el estado de salud de los hunzas tales como raza y herencia genética, higiene, alimentación, actividad física, y diversos factores medioambientales, McCarrison concluyó que el elemento causal, decisivo y fundamental de la extraordinaria salud, vitalidad y longevidad de los hunzas, es su alimentación, determinando que este es el factor clave. 

La salud de los hunzas, concluyó el doctor McCarrison, se debía principalmente, a un modo correcto de alimentarse, incluyendo desde la forma de cultivar sus tierras con abonos exclusivamente orgánicos, sin usar jamás productos químicos que podrían producir una más abundante cosecha, a costa de disminuir la calidad nutritiva de los productos alimenticios. (McCarrison, Nutrition and National Health). 

El general Bruce, quien escaló el Monte Everest, dijo de los hunzas: “Son incomparables por su resistencia y habilidad para escalar montanas y constituyen compañeros joviales y perfectamente leales”. 

Sir Aurel Stein, McCarrison, R. C. F. Shoemberg y John Clark (este último en su obra Hunza, el reino perdido en los Himalayas), concuerdan en los siguientes datos: 1) El pueblo Hunza conserva una salud perfecta hasta mas allá de los cien años; 2) No se considera una rareza el que el hombre engendre a los noventa años de edad; 3) Las mujeres de setenta años de edad tienen por lo general la apariencia de una europea de cuarenta; )4 No existen obesos; 5) El promedio de vida es de 120 anos; 6) Hasta pocos días antes de morir las personas conservan todas sus facultades físicas y mentales; 7) Personas de mas de setenta años recorren hasta cien kilómetros, subiendo y bajando montanas, solo con breves intervalos de descanso, en una sola jornada, y al otro día están en su trabajo sin señales de agotamiento; 8) No hay vehículos. Toda la carga se transporta hombros a cuesta; 9) Las mujeres hacen casi tanto ejercicio como los hombres y recorren veinte kilómetros subiendo precipicios y no se considera extraordinario para una abuela tener noventa años. 

La alimentación de los hunzas está constituida por granos enteros, toda clase de hortalizas, en especial la lechuga, frutas secas molidas con trigo entero (la fruta más abundante es el albaricoque y lo comen durante todo el ano, deshidratándolo al sol para consumirlo en el invierno), leche de cabra, perfectamente agria, y queso sin salar. También comen papas asadas con cascara y nuca fritas. Jamás consumen azúcar ni pan blanco, ni otros derivados de la harina refinada como pastelería o dulcería, y tampoco conservas envasadas. 

El ejercicio no es ocasional entre ellos. Lo que un excursionista de otro país consideraría una hazaña, es realizado todos los días por ancianos, mujeres y niños. Para el simple hecho de atender las siembras en sus pequeñas parcelas diseminadas entre los montes escarpados, necesitan hacer largas caminas bajando y subiendo empinadas pendientes. No usan drogas ni vacunas de ninguna especie. El agua que beben es la acumulada en las montanas, con toda la pureza y ligereza del agua de lluvia, sin residuos de los minerales inorgánicos que endurecen las arterias. Comen carne solo cuando logran cazar algo. Bebe vino de frutas como único lico. Según el doctor Allen E. Bunic en su libro Hunza Land, solo el dos por ciento de la población adulta fuma y lo hace en pipas. 

Pero el doctor McCarrison no atribuye la exuberante vitalidad de los hunza exclusivamente a su alimentación natural, con un mínimo de alimentos cocinados y un noventa por ciento de comida cruda. El ahonda más en el tema y sostiene que esa vitalidad comienza en la tierra misma, cultivada en terracerías y a base de abonos orgánicos más o menos en una proporción de tres cuartas partes de hojas y tallos, es decir, vegetales, y una cuarta parte de abono de otra clase. Un método empleado en muchas regiones del mundo, con abonos a base de compota o abonos orgánicos. La terracería en forma de gradas o escaleras en las laderas de las montanas, hace que en cada una de ellas se sedimenten sustancias que son traídas de la parte superior de la loma donde están situadas: esta sedimentación trae no sólo materia orgánica, sino polvo de roca que la tierra suple a la planta en conjunción con los demás elementos y que luego la planta sintetiza a en forma orgánica en su propia sustancia y en sus productos, brindando un alimento superior en calidad. 

El mismo medico investigador señala que desde la primera infancia los niños reciben una nutrición natural, puesto que las madres le dan el pecho por tres años a los varones y durante dos a las mujeres. El efecto nutricional y psicológico de una larga lactancia ha sido comprobado en tal cantidad de estudios científicos, que no es del caso discutirlo ampliamente aquí, cuando existen docenas de libros al respecto; pero el resultado de esta larga lactancia no se reduce a una salud física más robusta, sino a un carácter más estable, debido a un sistema nervioso mejor nutrido por los insubstituibles elementos d la leche materna y por las impresiones psíquicas de amor, protección y seguridad que se graban en el niño cuando se desarrolla todo el mecanismo de la lactancia, en el que intervienen el arrullo, el abrazo, el acunamiento, el calor y el contacto directo entre el niño y la madres, que le otorga su pecho. Negar su alimento natural al niño, con el pretexto de que las formulas “científicas” pueden substituirlo, es un crimen social. Las mujeres que hacen eso conservan mejor sus pechos pero dan al mundo seres que ni fisiológica ni emocionalmente podrían ser totalmente normales. 

El Dr. McCarrison, al volver de Inglaterra, hizo experimentos con grupos de ratas, alimentando a unas exactamente con los productos refinados o unilaterales en que se basa la dieta de diversos pueblos vecinos de los hunza. Los grupos así alimentados sufrieron los mismos síntomas de nerviosismo, ansiedad, falta de fuerza y energía, huesos débiles y mal formados, escaso tamaño, precaria dentadura de que adolecen los humanos cuya dieta se imitaba. El grupo de ratas nutrido exactamente igual a los hunza, se desarrollo lentamente pero en forma consistente y prolongada, retrasándose loa terminación de su periodo de desarrollo; pelo lustroso, huesos fuertes, dentadura perfecta, que siempre es un síntoma de integridad biológica, tal como se observa en los hunza. Resistencia ante agentes infecciosos y cambios de temperatura. En una sola generación de alimentación natural, McCarrison obtuvo resultados de superación orgánica cuya lesión todavía el mundo no ha podido conocer o no ha querido aprovechar. 

J. I. Rodale, en su obra The Healthy Hunza, destaca la armonía que reina en el pequeño país: la amistad entre los ciudadanos: el bondadoso, digno y disciplinado trato de padres con hijos; la dulzura de sus mujeres y su absoluta lealtad a sus esposos. Las separaciones son prácticamente inexistentes, como reflejo moral de una verdadera normalidad nerviosa. 

Tenemos en los hunza un ejemplo de que no estamos ensenando simples teorías. La higiene biológica tiene el testimonio de los siglos, el testimonio de pueblos enteros que viven saludables gracias a una instintiva vida natural y el respaldo de comprobaciones científicas realizadas por hombres avanzados y honrados, interesados en divulgar la verdad en lugar de explotar la ignorancia. 

BIBLIOGRAFÍA
Argüello, R, Rosendo, El Rejuvenecimiento Humano (México: Centro Naturista de México, 1978) 150-152. 
Suter, K., Vivir más sin Envejecer (Barcelona, España: Ediciones Zeus. 1962). 
Trimmer, E. J., Rejuvenecimiento (Barcelona, España: Plaza & Janes, S. A. Editores, 1972). 
Gaston, P. B., Bondil, A., Denjean, A., Keros, P., Los Cinco Pilares de la Salud: El Método Global de la Doctora Kousmine para Mantener la Salud y Tratar Enfermedades Crónicas (Barcelona, España: Editorial Integral, Salud Natural, 1999). ISBN: 84-7901-434-2. 
Kousmine, C., Salve su Cuerpo (Buenos Aires, Argentina: Javier Vergara Editor, 1988). ISBN: 950-15-0873-0. 
Kousmine, C., Besson, P. G., Bondil, A., Choffat, F., Denjean, A., Lablanchy, J. P., Moudon, L., Paillard, P., Muller, L., (Asociación Médica Kousmine), El Método Kousmine (Barcelona, España: Ediciones Urano, 1999). ISBN: 84-7953-015-4.
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domingo, 7 de noviembre de 2010

Un recuento de las investigaciones antienvejecimiento

La gente siempre ha deseado no envejecer. La Epopeya de Gilgamesh, una de las obras más antiguas de la literatura, nos ofrece las crónicas de un héroe epónimo en busca de la vida eterna.

La mayoría de las religiones brinda una versión atenuada de la inmortalidad en la que algún alma vagamente definida perdura incluso después de que el cuerpo ha muerto. Los alquimistas medievales buscaron en vano la piedra filosofal del rejuvenecimiento; en la era industrial charlatanes se enriquecieron con las patentes de sus elixires. Hoy, las compañías de cosméticos aseguran en las publicidades que sus cremas y lociones pueden mantener a raya los años.

Pero la pregunta de por qué envejecemos y morimos aún divide a los biólogos de la evolución. Hablando estrictamente, el envejecimiento no parece ser inevitable. Después de todo, tanto las células cancerosas y algunas formas muy sencillas de la vida parecen ser altamente resistentes al paso del tiempo. Y aunque sabemos mucho acerca de las consecuencias del envejecimiento, conocemos mucho menos sobre los exactos procesos biológicos que este implica.

En el último par de décadas esto ha comenzado a cambiar. Las mejoras en tecnología, en particular la capacidad de secuenciar el ADN con rapidez, han hecho posible el estudio serio del envejecimiento.

Todo está cuidadosamente narrado en La Píldora de la Juventud, de David Stipp, un antiguo escritor médico para el Wall Street Journal y un guía capaz en esta joven ciencia. Su libro lleva a los lectores por los callejones sin salida y experimentales que son una parte inevitable de la investigación científica, así como explica también los avances que se han hecho.

Hay mucho progreso. Se ha descubierto que los genes aumentan la vida útil de los animales de laboratorio en un 30% o más, y la investigación sobre los mecanismos del envejecimiento ha dado algunas pistas tentadoras: parece estar asociado con la inflamación crónica de muchos de los tejidos del cuerpo, por ejemplo. La insulina, una hormona que regula el metabolismo de la glucosa, también influye.

Lo más intrigante de todo es algo que los científicos han sabido durante décadas: las dietas cercanas a la inanición suministradas a los animales de laboratorio, como ratones y moscas de la fruta, pueden extender su vida útil en un 40% o más y mejorar la salud.

El poder de la dieta

Si los resultados son traducidos a los humanos (y hay una cierta evidencia preliminar de que el ayuno puede conferir beneficios en las personas), entonces nuestra esperanza de vida puede llegar a 150 años. Muchas explicaciones se han ofrecido y descartado para explicar el poder de la dieta: que reduce la producción de los productos químicos nocivos que tienen un efecto secundario para la respiración, por ejemplo, o que disminuye los niveles de azúcar en la sangre.

Stipp propone una teoría relativamente nueva, que las dietas bajas en calorías activan los genes diseñados para ayudar a los animales a soportar los tiempos difíciles, que potencian los mecanismos de reparación celular. Existe evidencia de que casi todos los animales, incluyendo los seres humanos, pueden tener un conjunto similar de genes. Los defensores de esta teoría están a la búsqueda de drogas, las llamadas “miméticos de restricción calórico”, que pueden producir estos efectos sin necesidad de soportar años de dieta sin parar. Varias empresas se han creado y buscan desarrollar y vender las píldoras que otorgan una vida más larga y saludable.

Stipp está claramente entusiasmado con la posibilidad de la extensión de la vida y en su libro se las arregla para evitar la prosa que estropea tanto la presentación de informes sobre el tema.

La hipérbole es un riesgo de la investigación antienvejecimiento. Hay una gran tentación (aumenta con la edad) a exagerar los pequeños avances con la idea de que la extensión de la vida está a la vuelta de la esquina. No lo está. Pero los descubrimientos sugieren que alguna mejora modesta en la esperanza de vida y una gran reducción en las enfermedades de la vejez, son de hecho farmacéuticamente posibles.

El envejecimiento, reconoce Stipp, está a punto de convertirse en una respetable subdisciplina de la medicina. Eso sería más que suficiente para constituir una revolución por propio derecho.

Fuente: the economist